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Madrid es una ciudad que despierta tantos odios como pasiones. Pero cuando tienes la oportunidad de observarla con detenimiento y desde fuera del coche cada día es una nueva sorpresa.

Pues resulta que el mismo centro de Madrid es como un pueblo. Sí, como un pueblecillo. Solamente hay que mirarlo desde la perspectiva adecuada. Cuando tienes ocasión de subir a un edificio alto se pueden ver los típicos tejadillos de teja roja imposibles de ver a nivel de la calle. Muchas de esas pequeñas casas que vemos están construidas a posteriori sobre la terraza del edificio, creando un paisaje desordenado y ligeramente cochambroso. Aunque esto pueda parecer un aspecto negativo, creo que es uno más de los encantos de Madrid: desde los grandiosos edificios modernistas de Gran Vía podemos ver esta imagen de “pueblecillo” justo a nuestros pies.

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Vista desde Gran Vía. Al fondo el Palacio Real y La Almudena (pulsa para ampliar).

Nos encontramos paisajes como este en el mismo centro de Madrid: Gran Vía, Barrio de las Letras, Lavapiés, Barrio de los Austrias… Grandes zonas de tejadillos rojos formando grupos de casas que podrían parecer de planta baja, cuando en realidad el suelo está 5 ó 6 pisos más abajo. Entre ellos sobresalen edificios característicos para recordarnos que estamos en “la capital”.

Algunos sitios públicos desde donde se puede ver la ciudad con otra perspectiva:

Hotel Tryp Reina Victoria. Plaza Santa Ana.
Gaudeamus café. Edificio Escuelas Pías (UNED), C/ Tribulete 14. Lavapies.
La Casa Encendida. Ronda de Valencia, 2.
La Casa de Granada. C/ Doctor Cortezo, 17. Tirso de Molina. 
Corte Inglés de Callao. Cafetería de la 9ª planta. Plaza de Callao.

El compromiso con el Medio Ambiente se ha convertido hoy día en un argumento más de venta para casi cualquier empresa que se precie. Muchas llevan ya años “comprometidas”, pero últimamente el tema se ha puesto de moda y se empiezan a ver atropellos para subir al carro medioambiental. Hace un par de lustros era un tema altruista y casi más propio de empresarios con pasados hippies. Ahora es de lo más cool, y eso vende. Pero lo más de lo más son las empresas que se lanzan a dar consejos a la gente para que sean ellos los que ahorren en recursos energéticos: te dicen cómo ahorrar agua en casa, cómo separar la basura, que no te dejes la luz encendida… Hasta ahí llega su compromiso.

Enlaces relacionados:

consejos-para-el-medio-ambiente.jpg

avant-garden.gif 

En Madrid, en el nuevo espacio cultural MATADERO, se está fraguando un nuevo happening artístico, y los organizadores lo publicitan con estas palabras:

 ”Entre el 18 y 24 de noviembre de 2007 los jardines de entrada a Intermediæ en Matadero están “patas arriba”. Se está construyendo el AVANT-GARDEN. La tierra se ha movido de un sitio a otro, hay nuevos materiales amontonados, máquinas de construcción trabajando y siete franceses de atelier le balto están dibujando, cavando, rastrillando, construyendo…, cada día desde la mañana a la noche.”

Diosssss, se me han puesto los pelos como escarpias. Estoy deseando que llegue el 18 para ver tierra movida, materiales amontonados y máquinas de construcción trabajando desde la mañana hasta la noche.

Esto solamente podía pasar en Madrid, y se veía venir. Tantos años viviendo entre obras han logrado que la iconografía de la excavadora, las zanjas y la tierra revuelta se haya incorporado como reclamo de masas en el mundo del marketing. ¿Nos habremos vuelto unos yonkis de las zonas en construcción? ¿O es más bien una mala jugarreta del subconsciente de los responsables de promover el evento?

Seguro que  los chicos y chicas de Atelier hacen un trabajo extraordinario, nadie lo duda, pero hay que vender la acción de otra forma, ¿eh?, porque si no, en vez de colaboradores voluntarios se van a encontrar con una manifestación de vecinos hasta los webs de tanta obra, diciendo que de ahí ya no se mueve ni una piedra.

 Que no ganamos pa sustos.

baobad

Junto a la Plaza de Legazpi (Madrid) se encuentra la tapia de un gran complejo de edificios que formaban el antiguo matadero y mercado de ganado. En los últimos años se han desarrollado en él obras de rehabilitación que lo están convirtiendo en un importante centro artístico-cultural:
El Matadero.

A lo que iba. En la esquina de este recinto que limita con la plaza de Legazpi tiene lugar desde el año 2005 una actuación artística de Lara Almarcegui, llamada “Un Descampado“. La obra consiste en delimitar una zona de descampado fuera de uso, e intentar preservarla de toda acción humana, de manera que vaya evolucionando a su suerte de manera natural y bla, bla, bla.

No hablaré sobre la opinión que me merece este tipo de “arte”, ya que requiere de una carga conceptual que escapa a mis entendederas. Pero hay que reconocer que su realización sale bastante barata, tanto para el artista como para el dueño del terreno, en este caso el ayuntamiento, que solamente ha necesitado colocar una placa de plástico explicando de qué va la película, y así puede ponerse la medallita de apoyar al colectivo artístico.

La cuestión es que  los vecinos de la zona (que no entenderán de arte) no están muy conformes con ese descampado artístico acumulando basura durante años y abandonado por los servicios de mantenimiento de parques y jardines. Sin embargo, parece que hay un pequeño colectivo que está encantado con el asunto, y así lo ha expresado escribiendo sobre la misma placa.

Cada vez que paso por allí y lo veo me meo de la risa. Ahí va la foto:

Imagen de la placa.

placa

Detalle (parece que hay un colectivo que está encantado con el asunto).

detalle