El pasado mes de abril cerró sus puertas la histórica cafetería Nebraska, en Gran Vía 32 (Madrid). Una mañana me acerqué a tomar el café con leche y croasán mañanero y me la encontré cerrada. Pensé que sería para reformarla, pero la imagen que han puesto en su fachada con la famosa actriz “Pérez López Cruz” confirma que se acabó lo que se daba:

Hablando el otro día con uno de sus antiguos camareros, a los que han recolocado en otros Nebraskas, me comentaba lo siguiente: “Nos han echado. Teníamos previsto reformarlo, pero el dueño del edificio no nos ha dejado y ha preferido dejárselo a los de Mango, que han llegado soltando un dineral”.


(Valla de reforma de la cafetería de Alcala 18 – 1963)
Foto cogida de su web: www.gruponebraska.com

Las cafeterías Nebraska empezaron a funcionar en el año 1955 en Madrid. Se han caracterizado por la calidad de sus sándwiches y perritos caliente y sus camareros profesionalísimos de los de toda la vida. Concretamente la de Gran Vía 32 se caracterizaba con su decoración de los 70 y los personajes que pasaban por allí (periodistas y locutores de radio del Grupo Prisa, que está al lado). También era característico el techo formado por módulos hexagonales que absorbían el ruido y hacían que se pudiera hablar tranquilamente aunque el local estuviera lleno. Esta preocupación sin precedentes por la acústica se ha mantenido en las reformas de otros Nebraskas.  

Este bajón de persiana no corresponde a un hecho aislado, sino a un proceso que está sufriendo la Gran Vía de Madrid (al igual que otros muchos lugares) mediante el cual se cierran progresivamente cines, teatros, cafeterías y tiendas de discos, para dar paso a las grandes cadenas multinacionales de la moda de usar y tirar, y a franquicias del café y las cañas.

Es una nueva victoria de la tontalización, gracias a la cual pronto todos vestiremos igual y tomaremos lo mismo y en los mismos sitios.

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