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Mini video realizado en apoyo a la campaña de “Madrid en bici”. Ya me veía yo compartiendo video con Cristina Rosenbici y Bimba…

El video completo de la campaña se puede ver aquí.

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Una pareja de golondrinas con 5 golondrinillas, una familia de colirrojos, una familia de mirlos y algunos gorriones es el balance de los pajarillos que han anidado esta primavera en nuestro edificio. Cuatro pisos de ladrillaco rojo, con su rampa para bajar al garaje, podría parecer un sitio poco apropiado para albergar cualquier tipo de vida, si descartamos a los que pagamos hipoteca. Estas últimas semanas nos hemos divertido viéndolos hacer sus primeras práctivas de vuelo.

Por si fuera poco, la famila gato que vive en el solar en obras de enfrente ha tenido 5 gaticos que juegan delante de nuestra ventana las 24 horas del día.

Los inicios del verano nos han traido muchas sorpresas…

Últimamente tengo fijación por el tiempo meteorológico. No sé por qué, ya que no tengo tierras, ni cultivos, ni agencias de viajes, pero así es. La cuestión es que por aquí en la capital hemos pasado en 3 días de lluvias torrenciales y 13 ºC a solanero y 33 ºC y claro, sales un poco abrigado por si refresca y te tienen que recoger con fregona.
Llegan los calores, tarde y sin avisar.
(¿Podemos quitar ya el edredón nórdico?).

El pasado mes de abril cerró sus puertas la histórica cafetería Nebraska, en Gran Vía 32 (Madrid). Una mañana me acerqué a tomar el café con leche y croasán mañanero y me la encontré cerrada. Pensé que sería para reformarla, pero la imagen que han puesto en su fachada con la famosa actriz “Pérez López Cruz” confirma que se acabó lo que se daba:

Hablando el otro día con uno de sus antiguos camareros, a los que han recolocado en otros Nebraskas, me comentaba lo siguiente: “Nos han echado. Teníamos previsto reformarlo, pero el dueño del edificio no nos ha dejado y ha preferido dejárselo a los de Mango, que han llegado soltando un dineral”.


(Valla de reforma de la cafetería de Alcala 18 – 1963)
Foto cogida de su web: www.gruponebraska.com

Las cafeterías Nebraska empezaron a funcionar en el año 1955 en Madrid. Se han caracterizado por la calidad de sus sándwiches y perritos caliente y sus camareros profesionalísimos de los de toda la vida. Concretamente la de Gran Vía 32 se caracterizaba con su decoración de los 70 y los personajes que pasaban por allí (periodistas y locutores de radio del Grupo Prisa, que está al lado). También era característico el techo formado por módulos hexagonales que absorbían el ruido y hacían que se pudiera hablar tranquilamente aunque el local estuviera lleno. Esta preocupación sin precedentes por la acústica se ha mantenido en las reformas de otros Nebraskas.  

Este bajón de persiana no corresponde a un hecho aislado, sino a un proceso que está sufriendo la Gran Vía de Madrid (al igual que otros muchos lugares) mediante el cual se cierran progresivamente cines, teatros, cafeterías y tiendas de discos, para dar paso a las grandes cadenas multinacionales de la moda de usar y tirar, y a franquicias del café y las cañas.

Es una nueva victoria de la tontalización, gracias a la cual pronto todos vestiremos igual y tomaremos lo mismo y en los mismos sitios.

A ver qué pasa con esa primavera que no termina de llegar a Madrid, ¿ein?.

Un dibujillo dedicado a los tejados de Madrid, que mencantan.
Ver post “Tejados de Madrid“.

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Hay cosas muy típicas de Madrid que no salen en las guías. Para los que viven aquí a lo mejor ya no les llama la atención, pero si vienes de fuera no te dejan indiferente:

El señor que compra oro.
Muy típicos de la calle Montera, Sol, Preciados… Son carteles andantes con un señor dentro. Si tienes la suerte de encontrar oro en algún sitio ellos te lo compran.

El afilador de Gran Vía.
Es un señor que monta el caballete a su bici, enchufa el plato a la piedra de afilar y te afila lo que le eches.

El carbonero.
Sí, en el siglo XXI muchos edificios del centro de Madrid aún utilizan carbón para la calefacción central. El carbonero es un señor como salido de una foto de Sebastiao Salgao que se echa los sacos de carbón al hombro y los lleva desde su furgoneta aparcada en doble fila hasta la habitación de la caldera.

Hay muchos más personajes típicos, pero ya hay una lista oficial en la que aparecen todos.

Las cosas que no son de Madrid.
Aunque parezca extraño, también son típicas de Madrid muchas cosas que no son de aquí:

  • La gente. Es típico que casi nadie sea de aquí.
  • Los bares o restaurantes asturianos o gallegos. Compiten en número con los asturianos y gallegos de Asturias y Galicia.
  • Los tablaos flamencos. Originariamente centros de reunión de señoritos, ahora están más enfocados al turismo.
  • Los bocatas de calamares. En Madrid no hay muchos calamares en estado salvaje, por lo que me consta que vienen de algún otro sitio, pero sus bocatas son posiblemente de los mejores del país.  

Las colas.
En Madrid se hace cola para todo: para comprar el pan, para comprar lotería de navidad, para visitar museos… Un día estábamos Lola y yo esperando al autobús en una parada en la que no había nadie. De pronto llegó un chico y se nos puso detrás, luego una señora mayor y se puso detrás del chico, y así sucesivamente hasta unas 7 personas. No nos podíamos mover de allí, porque nos habíamos convertido de repente en los primeros de la cola y no nos atrevíamos a dar ni un paso, por miedo a que toda la cola nos siguiera. Es una responsabilidad muy grande ser el primero de la cola, debes estar preparado porque nunca sabes cuándo te puede tocar. Me consta que hay gente que primero se pone en la cola y luego pregunta para qué es.

Las ovejas de la Casa de Campo.
La Casa de Campo: el parque urbano más grande de europa, tiene su propio rebaño de ovejas. Creo que las utilizan para mantener el suelo limpio de broza y así evitar posibles incendios. Las ovejas están allí la mar de contentas: se dejan fotografiar con los turistas orientales (que lo flipan), incluso tienen allí a sus borreguillos. Los que paseamos por allí en bici alguna que otra vez encontramos a uno de esos borreguillos extraviado. El procedimiento para salvarlo es el siguiente:

  1. No se pueden coger, porque corren mucho cuando te acercas.
  2. Vas a uno de los bares del lago y se lo cuentas a la patrulla del 092 que está tomando su cafelillo:
    – “Hola, que he visto a un borreguillo perdido”.
    – “Me cago en la leche, ya nos han avisado esta mañana y aún no hemos dado con él”.
    (Claro, los borreguillos no vienen al bar a tomar café).
    – “¿No irá camino de la M30, porque entonces la lleva clara…?”
    – “No, estaba en la pista que sube hacia Garabitas, a la altura del acueducto…”
    – “Bueno, pues ahora iremos a ver si lo encontramos. ¡Antonio cóbrame los cafés!”.
  3. Te vas y le pones una vela a San Antón, patrón de los animales, para que ayude al bicho a hacer memoria y sea capaz de volver por sus propios medios al redil.

Las tiendas de una sola cosa.
En Madrid hay muchas tiendas especializadísimas que solamente venden 1 tipo de cosa. Así, tenemos la tienda de los paraguas en Sol esquina con Montera, la de los sombreros en la Plaza Mayor (dicen que Compay Segundo compró aquí el suyo), la de los guantes, los sellos… En la Ronda de Valencia hay una que solamente vende muelles. Un día entré a propósito porque necesitaba unos tornillos, y el señor me miró fijamente y dijo “aquí no tenemos tornillos, sólo muelles”. Afortunadamente enfrente hay una tienda que solamente vende tornillos 🙂

Las cámaras de TV en la calle Preciados.
Como las principales cadenas de TV tienen su sede en Madrid, la calle Preciados es para ellos una fuente inagotable de imágenes. Se plantan ahí enmedio con su trípode grabando a todo el que pasa, y luego les sirve como imágenes de archivo para rellenar noticias que hablan sobre sondeos, resultados de estudios, etc. Ten cuidado, porque podrías verte un día en el telediario mientras el locutor habla de que cada vez hay más obesos, o que el nosecuantos % no ha leido un libro en su vida, o que los españoles lo hacemos poco.

Ilustración: Versión libre de “El buen pastor“, Murillo

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Muchos leemos libros en el metro de Madrid.
Casi todos llevamos uno a principios de año.
Todos recién empezados.

Madrid es una ciudad que despierta tantos odios como pasiones. Pero cuando tienes la oportunidad de observarla con detenimiento y desde fuera del coche cada día es una nueva sorpresa.

Pues resulta que el mismo centro de Madrid es como un pueblo. Sí, como un pueblecillo. Solamente hay que mirarlo desde la perspectiva adecuada. Cuando tienes ocasión de subir a un edificio alto se pueden ver los típicos tejadillos de teja roja imposibles de ver a nivel de la calle. Muchas de esas pequeñas casas que vemos están construidas a posteriori sobre la terraza del edificio, creando un paisaje desordenado y ligeramente cochambroso. Aunque esto pueda parecer un aspecto negativo, creo que es uno más de los encantos de Madrid: desde los grandiosos edificios modernistas de Gran Vía podemos ver esta imagen de “pueblecillo” justo a nuestros pies.

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Vista desde Gran Vía. Al fondo el Palacio Real y La Almudena (pulsa para ampliar).

Nos encontramos paisajes como este en el mismo centro de Madrid: Gran Vía, Barrio de las Letras, Lavapiés, Barrio de los Austrias… Grandes zonas de tejadillos rojos formando grupos de casas que podrían parecer de planta baja, cuando en realidad el suelo está 5 ó 6 pisos más abajo. Entre ellos sobresalen edificios característicos para recordarnos que estamos en “la capital”.

Algunos sitios públicos desde donde se puede ver la ciudad con otra perspectiva:

Hotel Tryp Reina Victoria. Plaza Santa Ana.
Gaudeamus café. Edificio Escuelas Pías (UNED), C/ Tribulete 14. Lavapies.
La Casa Encendida. Ronda de Valencia, 2.
La Casa de Granada. C/ Doctor Cortezo, 17. Tirso de Molina. 
Corte Inglés de Callao. Cafetería de la 9ª planta. Plaza de Callao.